03 Ene Fertilidad y biomimética ¿hasta dónde llegará la ciencia?

Hablamos de biomímesis y fertilidad. Para empezar, biomímesis proviene del griego (bio, «vida», y mimesis, «imitar») y hace referencia a la ciencia que utiliza la naturaleza como fuente de inspiración para el desarrollo de tecnologías innovadoras capaces de resolver problemas humanos que la naturaleza ya ha resuelto. Utiliza modelos de sistemas (mecánica), procesos (química), o elementos que imitan o se inspiran en ella. También es conocida como biomimética o biomimetismo.

Un poquito de historia:

 

Como sabrás, la historia está plagada de “genios” observadores de la naturaleza, que han logrado cosas maravillosas, como https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_da_Vinci, que diseñó elementos voladores inspirados en las alas y el vuelo de las aves o sistemas hidráulicos inspirados en el flujo de los ríos, o https:// https://es.wikipedia.org/wiki/Antoni_Gaudí que se inspiró en la naturaleza para el diseño de edificios icónicos admirados en todo el mundo.

 

Los beneficios de la biomimética –la imitación de la vida- tienen relevancia en múltiples ámbitos: arquitectura, ingeniería, robótica, óptica, diseño de materiales, nanotecnología, medicina…y fertilidad.

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¿Están relacionadas la biomimética y la fertilidad?

 

Sí. Las técnicas utilizadas en fertilidad no dejan de inspirarse en la naturaleza para resolver los problemas que impiden a algunas mujeres ser madres. Los investigadores se preguntan cómo lo hace la naturaleza, diseñan soluciones a partir de la imitación de estrategias probadas y optimizadas durante miles de millones de años y desarrollan técnicas que resuelven esos desarreglos.

Biomimética y fertilidad no es ciencia ficción

 

No será hasta principios del siglo XX cuando John Haldane, genetista y biólogo evolutivo británico, cree en Inglaterra el neologismo “ectogenético” para referirse al conjunto de técnicas necesarias para “gestar” bebés fuera del cuerpo de la mujer. El útero artificial no es una técnica de reproducción asistida actualmente disponible para humanos, sin embargo la unión de biomimética y fertilidad ya no es ciencia ficción.

 

En este sentido, la medicina reproductiva ha cambiado significativamente en los últimos años. En la actualidad equipos de científicos y médicos en Países Bajos, Estados Unidos o España están desarrollando tecnologías que podrían, en un futuro, salvar la vida de los bebés “prematuros” y “grandes prematuros”, como un útero fuera de la madre o una placenta artificial que, a modo de incubadora, permitiría a los bebés nacidos con 23 semanas terminar la gestación.

 

De momento solo se ha probado en corderos, pero la comunidad científica está expectante por los resultados y ante la posibilidad de utilizarlo en humanos en un futuro no muy lejano.

Grandes avances en Medicina Reproductiva

 

La medicina reproductiva ya propone el inicio y el final del embarazo fuera del cuerpo de la mujer. Por un lado, las técnicas de reproducción asistida permiten la concepción y desarrollo del embrión hasta cinco o seis días antes de ser implantado en el útero. Hoy en día, un embrión humano puede mantenerse en un tubo de ensayo hasta unos 14 días. Por otro lado, los bebés prematuros pueden sobrevivir fuera del útero, en una incubadora. La investigación científica y tecnológica para aumentar la supervivencia, sin secuelas, de los bebés prematuros es un hecho y se espera que el útero artificial pueda mantenerlo vivo a partir de las 23 semanas.

 

Entretanto investigadores, científicos, médicos, empresas y otros profesionales siguen investigando e inspirándose en la naturaleza para ayudar a millones de mujeres a cumplir su sueño de ser madres.

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